Levi's y el Korea National Ballet

22:55 Esther Morales Hernández 0 Comments

Pieza gráfica de la nueva campaña de Levi's y el Korea National Ballet
De haber sabido antes que las agencias iban a centrar sus creatividades de 2011 y 2012 en las grandes compañías de danza, no hubiera desistido tan pronto en lo de dedicarme a la publicidad. 

Frustraciones laborales aparte... todos estos fenómenos publicitarios ocurren siempre por una misma razón, y es que, por mucho que las piezas parezcan de lo más innovadoras, lo cierto es que agencias, festivales, anunciantes y todo lo que rodea a este horrible universo de consumo, sigue también ciertas modas o tendencias en su manera de entender los conceptos.

Pongamos como primer caso el famoso Colour de Sony Bravia:


Este es solo un ejemplo de toda una serie de piezas basadas exactamente en la misma fórmula, desde pelotas saltarinas bailando por las calles de San Francisco al ritmo de José González, hasta conejos de plastilina invadiendo Nueva York junto a los Rolling Stones, papeles de colores en La India o las pirámides de Egipto cubiertas de kilómetros y kilómetros de hilo. Ahora bien, la envidia es muy mala, así que los anunciantes de la competencia decidieron que usar el mismo concepto de arco iris y stop motion sería una buena idea -porque, por supuesto,  nadie pensó que el público estaba ya harto de ver todos los días lo mismo por la tele-. Si alguien no lo cree posible, recomiendo echar un vistazo a las piezas galardonadas en los premios de Cannes 2007 y 2008 para corroborar que, muchas  veces, la creatividad es una cuestión de tendencias y de reinvención de ideas ya trabajadas.

No es la primera vez que se usa el ballet como recurso publicitario. Los anunciantes pretenden que el público lo asocie a ciertas ideas de ligereza, control, esfuerzo o libertad de moviento. En España se contó hace pocos meses con la Compañía Nacional de Danza y Sara Baras para el spot de Freixenet, también este año se ha visto al Ballet Nacional de Cuba en la campaña de Havana Club y, por supuesto, no se puede olvidar el maravilloso L'Envol de Air France. En mi opinión, esta tendencia llegó antes, gracias a algunos títulos cinematográficos que han logrado inspirar a muchos creativos, como Pina (Win Wenders, 2011) o Black Swan (Darren Aronofsky, 2010), y que luego ha ido hacia otros terrenos como la música y la publicidad.

El último ejemplo conocido es el de la nueva campaña de Adidas, en la que aparecen varias bailarinas del Staatsballett Berlin y en la que se toma testimonio a la intérprete Krasina Pavlova.


Hablar sobre esta pieza de Adidas es muy tentador, pero me he decantado por el caso Levi's porque es un anunciante al que adoro y sigo desde hace muchos años. Y que nadie se alarme, me gustan sus elecciones en cuanto a publicidad se refiere y no sus valores como empresa, muy bien reflejados en la maravillosa lectura de El libro negro de las marcas de Klaus Werner y Hans Weiss.

La cuestión de la comodidad y el movimiento ha sido siempre el valor más importante de la marca, y la verdad es que cuando uno ve cualquiera de sus spots siente la necesidad imperiosa de ir hasta la tienda para adquirir unos vaqueros... claro que luego aparece la etiqueta con el precio y, en consecuencia, desaparece el ansia de compra. Entre mis anuncios favoritos siempre ha estado Odyssey, dirigido en 2002 por Jonathan Glazer, uno de mis realizadores de referencia.


Lo que más me llama la atención es su marcado corte cinematográfico, incluso me hace añorar una época en la que había inversión suficiente para proyectos de este calibre. Aunque esta última pieza la considero una obra maestra, no se puede negar que guarda una gran relación con el nuevo spot de la línea de vaqueros 'Stretch to Fit’, protagonizada por los bailarines del Korea National Ballet, Kim Li Hoe y Lee Dong Hoon.


La coreografía y el escenario de Seúl me han parecido excepcionales, pero he de admitir que algunas partes rozan la ñoñería exacerbada. El recurso del ballet es bueno, aunque en un caso así debería justificarse un poco más en cuanto a su relación con la flexibilidad del producto y no usarse como una mera exposición de posturas y pasos de danza. Supongo que echo de menos una apuesta algo más innovadora y no un cuento clásico disfrazado de contracultura y posmodernidad.

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