Stars and Stripes, homenajeando a mi imperio favorito

0:08 Esther Morales Hernández 0 Comments

Ashley Bouder y Joaquín De Luz, del NYC Ballet. GENE SCHIAVONE
Esta tarde todas las compañías de danza estadounidenses a las que sigo a través de Facebook y Twitter han hecho sus correspondientes felicitaciones por el Día de la Independencia Americana. Como todavía es 4 de julio al otro lado del charco y, teniendo en cuenta que últimamente ando bastante peleada con los patriotismos, era preciso que hoy -ironías de mi vida- me refiriera a Barras y Estrellas.

Coreografiada por George Balanchine en 1958 como "obsequio" para su país adoptivo, se compone de cinco actos que finalmente dan lugar a una obra de 28 minutos. La música, compuesta por John Philip Sousa y luego orquestada por Hershy Kay, deja entrever por cada una de sus notas un estilo eminentemente militar, acorde con la fecha a la que rinde homenaje, al igual que los propios pasos de la coreografía y la vestimenta de los bailarines.

Lo cierto es que en internet no hay grandes versiones en vídeo, así que he optado por compartir la que aparece en la película Center Stage (2000, Nicholas Hytner), interpretada por Ethan Stiefel y Julie Kent.


Stars and Stripes es una obra que me apasiona, desde su apariencia limpia e impecable, pasando por la fuerza de sus movimientos hasta la actitud de los bailarines. Se supone que las piezas artísticas de esta índole pretenden ensalzar el espíritu y no puedo negar que, como mínimo, termina poniendo de buen humor.

En cuanto a su contenido... nadie puede dudar de la finalidad propagandística de la pieza, algo comprensible teniendo en cuenta el contexto histórico en el que fue creada y la pasión de los estadounidenses por el patriotismo, su "maravillosa" declaración de la independencia y, ¿por qué no?, el uso de armas cual modernos en Malasaña con una cámara Lomo.

Obviando su aspecto artístico, Barras y Estrellas es un instrumento de manipulación tan grande que en 2010, bailarines del New York City Ballet y el American Ballet Theatre se desplazaron hasta Cuba para participar en el Festival Internacional de Ballet de La Habana e interpretaron precisamente esta obra. Cada uno que deduzca entonces si era solo un "intercambio cultural", como ellos dijeron, o por el contrario, fue una forma de decir a gritos quiénes eran y de dónde venían. 

Como reflexión final y, de acuerdo con un post que llevo preparando hace algún tiempo sobre el ballet y la propaganda en la China de Mao Tse Tung, me encantaría que la sociedad se planteara de vez en cuando qué es exactamente lo que hace diferenciar entre occidentales u orientales, buenos o malos, políticamente correctos o incorrectos y, sobre todo, entre lo que se supone que es arte y lo que debe ser manipulación.

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