¡Esto es carne de ternera!

19:08 Esther Morales Hernández 0 Comments

DVD del documental Pina. 33 FOUETTÉS
Es imperdonable que no me haya referido antes a este documental tan maravilloso y particular. Sin embargo, cuando una vive en medio del Atlántico termina acostumbrándose a que algunos estrenos lleguen con cierta demora, y en el caso de Pina (Wim Wenders, 2011), la espera se hizo realmente eterna.

Aunque el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) se encargó de que al fin pudiera ver esta película en pantalla grande hace algunos meses, he considerado que ahora que la tengo en casa es el momento idóneo para alabar la obra de la creadora Pina Bausch, al igual que el punto de vista de Wenders como responsable de la cinta.

Pina es toda una explosión de movimientos, texturas, música y creatividad en estado puro condensada en hora y media de largometraje. En homenaje a esta pionera de la danza contemporánea, Wenders decidió realizar un documental en el que aunar las obras más significativas de Bausch y, a través de ellas, lograr que el público pudiera acercarse aún más a su faceta como creadora, amiga del director y compañera inseparable de los miembros de su compañía.

Según relata Wenders, el proyecto surgió 25 años atrás, cuando conoció a la creadora alemana en una actuación. Abrumado por lo que acababa de presenciar, el cineasta se pasó años proponiéndole hacer un trabajo conjunto, aunque él no estaba seguro de que la tecnología con la que disponía pudiera hacer justicia a la coreógrafa.

Cartel de la cinta Dancing Dreams
Aún en vida, Pina Bausch se prestó a otros proyectos documentales como Dancing Dreams (Rainer Hoffmann, Anne Linsel, 2010) -disponible en Filmin-, en el que se muestra el proceso de creación de la pieza Kontakthof, con la participación de todo un elenco de jóvenes bailarines que se enfrentan por primera vez en su vida a la experiencia de la danza contemporánea. Pese a lo genial que puede resultar este reportaje, no deja de tener un aire mucho más televisivo, repleto del realismo que supone mostrar el día a día de una compañía y con una visión objetiva del work in progress de la obra.

Pina es, por contra, un documental hecho exclusivamente para tocar las emociones del público que acude a las salas de cine. El uso de la tecnología 3D logró darle a la cinta ese carácter que tanto buscaba Wenders y que, asimismo, tan necesario resultaba para comprender las formas e historias que propone Bausch en sus coreografías.

Así, entre impresionantes movimientos y emotivos testimonios, la película va transcurriendo, con una puesta en escena impecable y una sola idea que se hace presente en cada uno de los fotogramas, la de que verdaderamente Pina Bausch ha sido una de las coreógrafas más genuinas que ha tenido el mundo de la danza durante el siglo XX.

La versión en DVD que adquirí allá por junio no se caracteriza por ser una edición especialmente trabajada. Al tratarse de una película tan interesante a nivel visual, el contenido adicional podía haber sido francamente mayor. Sí que es cierto que lo poco que incluye está convenientemente seleccionado, pues entre los extras se puede encontrar el making of, una entrevista a Wim Wenders, imágenes del rodaje, la ficha técnica y artística y el trailer original.

El apartado del making of contiene vídeos de cómo se rodaron los fragmentos de Vollmond, Kontakthof, algunos extractos adicionales y Le Sacre du Printemps, que figura a continuación.


La entrevista a Wenders es quizás el aspecto más interesante de la edición, pues resume muy bien esa amistad eterna entre el director de la cinta y Bausch, algo que echaba muy en falta entre los testimonios de la película. Por otro lado, aporta también bastantes datos acerca de cómo surgió la idea y del uso del 3D como una auténtica revolución no solo para el cine, sino también para las piezas audiovisuales de artes escénicas.




Pasada ya la locura de Pina entre el mundillo de la danza y, meditando sobre el poco caso que se le ha hecho desde los circuitos más comerciales en lo que a cultura y ocio se refieren, he de decir que me parece una auténtica obra de arte. Y no es por el hecho de que se trate de un documento que se nutre de piezas que ya eran consideradas artísticas, he visto reportajes sobre el Louvre que son dignos de las mejores siestas. Wenders ha irrumpido en la generación 3D sin tener que recurrir necesariamente a la fórmula de las epic movies y todo ello a través de un retrato sincero y emotivo de una mujer con un sentido de la creatividad verdaderamente sobrenatural. ¿Acaso se puede pedir más?

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