Miedo a la oscuridad

9:20 Esther Morales Hernández 0 Comments

Javier Martín. DANI FRANCO

El Teatro del Arte es uno de esos rincones del barrio de Lavapiés aparentemente sencillos y coquetos que albergan en sí un espacio escénico de lo más interesante. En el programa del Festival Madrid en Danza 2014 leo sobre la obra –Control, de Javier Martín-: “Desperté sobresaltado y contemplé la oscuridad, advirtiendo que había experimentado un espasmo muscular relativamente común conocido con el nombre de contracción mioclónica” y nada más apagarse las luces percibo una sensación de claustrofobia que solo recuerdo tener durante mis años de miedo a la oscuridad.

Enfundado en unos pantalones de cuero y acompañado por el sonido experimental de Oleg Karavaitchuk, Martín despierta y comienza a ejecutar una coreografía repleta de simbolismo con una puesta en escena –cuanto menos- ecléctica. Acompañado de elementos que emulan a lo que yo relaciono con referencias hasta inquisidoras, contemplo cómo el ritmo y la energía de la pieza van aumentando a medida que avanza.


Hacia la mitad de la obra siento una especie de mareo –probablemente causado por el olor de la gigantesca pieza de casquería que el artista acaba de restregar por el suelo- y me digo a mí misma “¿es esto un stendhalazo? Imposible… ni siquiera me siento maravillada por lo que estoy viendo, pero por alguna razón me gusta”. 

La intensidad de la pieza sigue creciendo, tanto en cuanto al ritmo como al diámetro de los movimientos de esta peculiar improvisación. La combinación entre semiótica, música e iluminación no hace sino generar impactantes picos de energía que culminan, de nuevo, en un total y absoluto espacio a oscuras que termina por abalanzarse sobre mí.

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