Compartir la danza: 10 años de Abreu

13:31 Esther Morales Hernández 0 Comments

Animal, de la Compañía Daniel Abreu

A lo largo de mi vida la danza se ha convertido en una auténtica terapia mental. Lo cierto es que siempre voy al teatro a solas por dos razones: una, no quiero depender de nadie a la hora de comprar las entradas; y dos, el ritual de ver un espectáculo es una especie de cita a solas entre la compañía/el coreógrafo/la pieza de turno y yo que me resulta bastante difícil de explicar. 

En las últimas semanas he tenido la suerte de ver en dos ocasiones a la Compañía de Daniel Abreu, que anda de enhorabuena no solo por su reciente mención como Premio Nacional de Danza 2014, sino también por los diez años que acaba de cumplir la formación. Precisamente una de las propuestas de conmemoración de aniversario sería Acto de fé, un relato hablado y bailado sobre la trayectoria de la compañía que tuvo lugar a mediados de diciembre en la sala Cuarta Pared. Con menciones a piezas como Ojos de Pez, Perro o Silencio y la proyección de incontables fragmentos de sus obras acompañando, la cita se convirtió en una reunión de amigos que han resultado claves en la vida profesional y personal de Abreu, desde sus años en el Teatro Victoria de Santa Cruz de Tenerife hasta la actualidad. Si bien esta especie de encuentro con "chistes de bailarinas" resultara algo difusa, me sirvió para reflexionar sobre la importancia de compartir y celebrar el arte más allá de los tratados sobre el movimiento, el lenguaje del creador o los rasgos identificativos.

Aún con el "Summertime Sadness" que improvisó la compañía para despedir la noche metido en mi cabeza, viajo a Tenerife para descansar unos días en familia y, de paso, asistir al Festival Canarios Dentro y Fuera que se programa todos los años en la isla y que este año se inauguraba con la representación de Animal, también de Daniel Abreu, en el Teatro Guimerá. Lo curioso es que si uno echa un vistazo a la página de Facebook del festival se encuentra con un vídeo del coreógrafo pidiendo al público "romper las estadísticas que dicen que en Tenerife no interesa el arte", y el pasado viernes, ante la sorpresa de todos, la formación dió con un teatro repleto de asistentes que no dudaron en ponerse en pie para alabar su trabajo al final de la pieza.

Me pregunto si todo esto se debe a lo triste que me pone la Navidad, pero me hacía especial ilusión que mis acompañantes vieran las piezas de la Compañía -tanto en Madrid como en Tenerife-, como si necesitara que esa terapia mental la vivieran también ellos, y la verdad es que es imposible arrepentirse de haber hecho una excepción. De lo que no hay duda es de que este ha sido un gran año para la formación, con representaciones en festivales de todo el mundo y con los que siempre han confiado en la capacidad creativa de Abreu esperándole desde casa, felices por sus éxitos. Es así como se celebran las ocasiones especiales y solo de esta forma es cuando merece la pena compartirlas.

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